sábado, 16 de enero de 2010

El Vampiro por Charles Baudelaire


Tú que, como una cuchillada,

Has entrado en mi corazón quejumbroso;

Tú que, como una manada De demonios, enloquecida y adornada, viniste,

De mi espíritu humillado

A hacer tu lecho y tu dominio;

-infame a quien estoy ligadocomo el forzado a la cadena,

como al juego el jugador empedernido,

como el borracho a la botella,

como a los gusanos la carroña,

-¡maldita, maldita seas!

He rogado a la rápida espada

Que conquiste mi libertad,

Y he dicho al pérfido veneno

Que socorra mi cobardía.¡Ay!

El veneno y la espada me han desdeñado

y me han dicho:"No eres digno de que te liberende tu maldita esclavitud,¡imbécil! -

de su imperio si nuestros esfuerzos te libraran,

¡tus besos resucitarían el cadáver de tu vampiro!"